
viernes, 23 de diciembre de 2011
Cualidad dual

domingo, 17 de julio de 2011
Escupir palabras de odio es divertido

No soy muy dada a escribir entradas como ésta: entradas manifestando opiniones, pensamientos, perspectivas o formas de ver la vida. Considero que son cosas que deberían hablarse en una conversación de tú a tú, conociendo a alguien directamente y permitiendo que ese alguien te conozca. El poner en palabras tales como las de un artículo de blog cuáles son tus ideales, sin ningún otro destinatario que la figura invisible del lector, puedes recurrir innecesaria e involuntariamente a la verborrea, nacida de la necesidad de que tu entrada quede bien y sea amena y legible para todos. En consecuencia, podrías embelesarte entre las teclas y acabar diciendo cosas que realmente no piensas, tan solo porque el resultado final es bonito e impactante. Por ello, siempre he querido evitar caer en eso y activar sin desearlo alguna clase de egolatría.
Pero hoy y ahora mismo en particular, me encuentro bastante inspirada con un tema en cuestión: el racismo. Dicho de otro modo, estoy bastante cabreada con él. ¿Conocéis la expresión "si me muerdo la lengua me enveneno"? En este caso, o escribo esto o acabo arrancándome las uñas de cuajo dándole vueltas y más vueltas al asunto. Y la sangre no casa demasiado bien con la pantalla de un portatil.
Antes de empezar a explicar el motivo de mi cabreo, veo bastante vital iniciar la cosa con una oposición de términos que a menudo se confunden:
Y quien dice racismo, en este caso, también puede decir homofobia, machismo, u otras clases de inmoralidades a cual más "divertida". Sin embargo, no son los temas que me ocupan hoy. Pongámonos a definir: ¿qué es el humor negro? Una forma de humor, eso está claro; una forma de reírse, pero no sanamente, sino de las desgracias ajenas o bien de las características innatas y fisiológicas de una persona. O tal vez de catástrofes naturales, también pueden servir. En definitiva, el humor negro consiste en la risa nacida de la crueldad, pero no basta con eso: tienes que ser astuto y listo, y manejar muy bien el sarcasmo y la ironía para que la cosa funcione.
Bien, voy a aclarar una cosa: me encanta el humor negro, y yo soy la primera que suele reírse de chistes ingeniosos sobre muerte, destrucción e incluso los temas antes mencionados. Soy mujer y hay chistes machistas bastante hardcore y tocapelotas que en vez de ira me suelen arrancar una carcajada. Pensaréis, pues, "¿adónde quiere ir a parar ésta?, ¿por qué le cabrea el racismo de esa forma si ella misma acaba de admitir que se ríe de él?" Pues porque en todo, es ley de vida, existen unos LÍMITES, que sólo aquellos con un mínimo de sensibilidad, madurez e inteligencia saben ver.
Explicado esto, ahora sí, dejaré de teneros en vilo (mira, a esto es a lo que me refería antes: realmente sé que no estáis en vilo y que solo cuatro gatos se leerán al completo mi entrada, ¿pero a que queda muy bien eso de "en vilo"?). ¿Que qué es lo que me cabrea? Me cabrean los racistas de verdad: aquellos que basan su forma de pensar en el menosprecio absoluto hacia otras razas que ellos consideran inferiores, independientemente de su calidad como personas y de su (muchas veces) amplio abanico de conocimientos y experiencia. Me jode sobremanera la crueldad gratuita en momentos en los que no tiene cabida. Me toca mis cojones inexistentes la carencia total y absoluta de empatía; una persona puede tenerla en mayor o menor medida, pero no tenerla en absoluto... buf, eso ya es bastante grave. Todo eso me enerva bastante, pero no llega a sacarme de mis casillas del todo... no, lo que realmente activa mis ansias asesinas es el hecho de que esas mismas personas, cuando te atreves a decirles algo, te sueltan siempre la misma frase: "es que no tienes sentido del humor".
Recibamos con aplausos tan magnífica muestra de doble moral, estupidez e hipocresía.
Ya lo habréis concluído vosotros solos, pero sí: lo que más me jode es quien se escuda con excusas vanas, a cual más absurda, solo para no admitir algo evidente. Hijo mío, si eres racista, al menos dilo; sí, te lloverán críticas y desprecios, el mío el primero, pero por lo menos no añadirás tu estupidez innata a tu enorme lista de defectos. Porque no sé si eres muy consciente de ello, pero el tirarte todos los días de tu vida buscando a conciencia imperfecciones en sudamericanos, negros, chinos y moros; o el hacer chistes crueles incluso de aquellos que te dirigen la palabra y tú ignoras, y que demuestran ser más listos y más hábiles que tú en muchas cosas; o el limitarte a insultarlos por placer y con rabia sin ni siquiera utilizar el ingenio como arma básica para hacer reír a otros... no, todo eso no es humor negro. Eso es simplemente que eres un gilipollas.
Amigo mío, que nunca serás realmente mi amigo: si no sabes reconocer esos límites que ya he mencionado antes, y no eres capaz de distinguir en qué momento se debe bromear y en cuál no, o directamente eres incapaz de tratar con una persona que no pertenezca a tu blanca y occidental raza superior, reflexiona mis palabras. O no lo hagas, me da igual. Más bien puedes tirarte por un balcón o retozar en el barro con los cerdos, que tanto me da: eso también haría que me hormiguearan las tripas. Pero no de ganas de vomitar, sino de placer.
Otros pueden estar descojonándose ahora mismo y estar pensando que soy más estirada que un insecto palo. A ellos, como diría el señor Anderson, puedo simplemente dejarles ver mi dedo:
sábado, 18 de junio de 2011
Escaleras al abismo

La oscuridad era atroz. Aún recordaba cómo de pequeña, cuando se producía un apagón, la ansiedad invadía su ser conminándola a correr y buscar refugio en el siempre tranquilizador pecho de su madre. Pero en aquella ocasión el término “atroz” no bastaba. Esta vez la oscuridad era absoluta, más negra que la propia negrura en un anochecer sin estrellas. ¿Y la luna? No existía. En aquel mundo, el mar era la nada infinita y no había voces ni cantos de sirena que la llevasen a la superficie. No había superficie.
lunes, 16 de mayo de 2011
El Go

A Parrot's Tale
Si alguien miraba hacia la ventana, podía ver dos cortinas diferentes: la primera, en el interior, estaba hecha de grueso y largo terciopelo verde oscuro; la segunda, esta vez en el exterior, era una cortina dinámica y monocromática: la lluvia, gris y opaca, que repiqueteaba contra el cristal creando así un sonido constante y agradable. Eso era lo que él escuchaba cada noche, en la oscuridad, confinado en su esquina junto a la lámpara y el sofá de cuero. Algunas veces, admitía, no era del todo aburrido, pues a través de la ventana se divisaba con claridad la acera y a la gente paseando, sumida en sus ininteligibles conversaciones. Otras, sin embargo, resultaban claramente insoportables; como aquella, en la que la lluvia le impedía observar a los transeúntes.La puerta se abrió de golpe, como siempre, evitando así el estallido de furia fruto del aburrimiento que hubiese tenido lugar tan solo unos segundos más tarde. Sus ojos, avispados y penetrantes, se clavaron en la figura del recién llegado: un hombre de mediana edad, calvicie incipiente, gabardina gris y maletín oscuro. Entre suspiros, el confinado lo observo ejecutar su modus operandi diario sin ninguna variación: suspirar cansado, dejar el maletín junto a la puerta y colgar la gabardina en el perchero. Bueno, no, sí que había una variación: el maletín relucía por el agua y la empapada gabardina, ennegrecida y pesada, chorreaba y dejaba un reguero creciente en el suelo.
– ¡Ah, ahí estás! – el señor Rodríguez, que así se llama, lo saluda y lo mira mientras se le acerca, rebuscando en sus bolsillos y sacando una bolsa de galletas; al verla, comienza a agitarse – Temí que te hubieras escapado.
– Hola – es todo lo que dice él, con una voz ronca y extravagante.
– ¿Hola? – el señor Rodríguez se ríe, ofreciéndole una galleta. Él la picotea un poco – ¿Aún no sabes decir ninguna otra palabra?
– Hola – responde él, reiterativo – hola, hola, hola, hola – prosigue; bueno, no es culpa suya no haber aprendido ninguna otra, ¿no? Como para reafirmarse, agita las alas y repite: – Hola.
– No pasa nada, Arquímedes – dice el señor Rodríguez, comprensivo y optimista – Mañana aprenderás otra.
Ojalá, se dice Arquímedes, al menos así no se morirá de aburrimiento una noche más. Porque, ay, tal es la cansada vida de un loro.
domingo, 8 de mayo de 2011
Monólogo interior
Prometí subir escritos, y eso hago. Inauguro mi promesa con un pequeño brote paranoico surgido por culpa de mi profesor de Creación Literaria. ¿Qué teníamos que hacer? Un monólogo interior. No creo que sea una maravilla y mi inspiración no estaba en su apogeo como para estar realmente orgullosa de él, pero creo que está decente y que no está mal actualizar el cofabandonadocof blog con él.
Ah, por cierto: no tiene título. Como toda buena paranoia mental, darle un nombre sería como desvelar un parte su secreto... o eso creo.
Ea, ahí lo dejo.
~~~~~~~
Nada... nada... nada... nada... y ahora... ¡algo! Hay algo, ahí, al fondo, en lo más profundo. Lo percibo, lo siento, es... luz. Un fulgor, blanquecino, igual que mi propia piel. En qué cosas pienso, en mi piel; ¿acaso importa? Maldita sea, no: hay algo más crucial, preguntas que necesitan respuesta. Por ejemplo, ¿quién soy?, ¿qué hago aquí?, ¿por qué floto en un mar de incertidumbre?
Así es, sí: aún hay luz. Pero... ¿la hay? ¿Y cómo es posible? Todo había ocurrido así, en un suspiro, en una partícula de microsegundo. ¡Zas! Y la oscuridad, así de sencillo, me había engullido. Pero por extraño que parezca, no consigo recordar nada de lo que había sucedido anteriormente; a no ser que... un momento. Sigo flotando, ¿verdad? Pero voy a probar a mover mis manos... las muevo, sí, siento que las muevo... aunque al mismo tiempo, no lo siento, como si las articulaciones de mi cuerpo fueran completamente ajenas a la imperiosa orden de mi cerebro. Pero me muevo, que es lo que importa. Vamos, sigue adelante, abraza la oscuridad, esa que ahora te arropa y que parece un estanque de petroleo: tan opaco como espeso y difícil de atravesar. ¡Ja, ja! ¡Si hasta soy capaz de hacer metáforas en un momento como éste! Me siento... me siento extañamente bien. Agudo, quizá. Soy capaz de utilizar mi mente, pero no de averiguar dónde estoy, ¿no es gracioso?
Vale, tienes razón, no lo es. Joder, ¿pero ahora con quien demonios estoy hablando? ¿Quién eres? Sí, tú, ese que me escucha; ése que me está respondiendo. ¿Cómo dices?, ¿que soy... YO? Lo que yo creo es que no eres más que un condenado bastardo. Inmundicia, que en un momento tan delicado como éste se empeña en señalarme lo más obvio del mundo. Ya sé que no estoy siendo gracioso; ya sé que no debería reirme... pero, ah, Dios mío, comprendo demasiado bien esa carcajada: es un inhalador. La necesito, ¿entiendes?, para respirar. La quiero para vivir. Sobrevivir.
He dicho "Dios mío"... no soy creyente, pero quizá Él pueda ayudarme ahora mismo. Vamos, no te detengas: sigue nadando, y llega hasta el final. Ahí, al final del todo, distingo una puerta... qué curioso, nunca había visto una puerta con semejante aspecto; parece como si... como si vibrara. ¡No! Ahora no vibra, ¡gira sobre sí misma! Es un torbellino, un vórtice, una espiral que... ugh... no, no, no, esto sí que no, me estoy mareando. Aguarda... ¡deja ya de empujarme!, ¿eres tú de nuevo? No me empujes, ¡yo no quiero ir hacia esa puerta! ¡No quiero! ¡Allí está el infierno, una oscuridad aún más densa que ésta! Tengo miedo, mucho... miedo. ¿Qué es esto que estoy sosteniendo? Es duro, y reconfortante también. Me mitiga los temblores. Esto es... ah, ya sé: son mis piernas; quién me ha visto y quién me ve, abrazándome a mí mismo en posición fetal, como un indefenso bebé. No soy un bebé, ¡soy una persona adulta! ¡Soy...! Ah, los recuerdos... los recuerdos... son como una migraña, me azotan y me envuelven, sin piedad. Qué cruel... y mientras, sigo llegando a la puerta. Aunque ahora, no sé por qué, tengo una certeza: si la atravieso, seré libre. Entonces, nada. Nada. ¡Nada! ¡NADA!
La luz... ahí está. Es ésa, es la misma. Y yo la voy a atravesar. Debo hacerlo. ¿Dónde está mi capacidad para las metáforas?, vamos, vuelve... sí, la atravesaré como una aguja atraviesa un trozo de tela. Aunque eso es más bien un símil... sí. Y ya no sé... ya no sé qué cosas digo... la luz crece y vence a la oscuridad. Y ahora, al fin, no veo más que blanco. Como mi piel. Y luego...... ¿silencio...?
Noto un escozor, es lejano... qué sensación más agradable. Aunque crece, ahora duele. Crece, crece demasiado... ¡es espantoso! ¡Duele! ¡Ah, no! ¡No! ¡Basta, por favor! ¡Parad, parad! No quiero gritar... y sin embargo, ¿estoy gritando? La irrealidad ahora parece realidad. ¿Estoy abriendo mis ojos? Escuecen, también. Quizá parpadeando se me pase... no, no se me pasa, pero distingo mejor lo que mis pupilas captan. Dos sombras grises, fantasmas. Y sobre ellos... ¿la luz de un plafón? “Ha despertado, doctor”, ¿he oído bien? Ah, ya lo entiendo, lo entiendo muy bien.
Estoy... vivo...
jueves, 7 de abril de 2011
Da igual cuánto tiempo pase...
What If ~ Emilie Autumn
Here you sit on your high-backed chair
Wonder how the view is from there
I wouldn't know 'cause I like to sit
Upon the floor, yeah upon the floor
If you like we could play a game
Let's pretend that we are the same
But you will have to look much closer
Than you do, closer than you do
And I'm far too tired to stay here anymore
And I don't care what you think anyway
'Cause I think you were wrong about me
Yeah what if you were, what if you were
And what if I'm a snowstorm burning
What if I'm a world unturning
What if I'm an ocean, far too shallow, much too deep
What if I'm the kindest demon
Something you may not believe in
What if I'm a siren singing gentlemen to sleep
I know you've got it figured out
Tell me what I am all about
And I just might learn a thing or two
Hundred about you, maybe about you
I'm the end of your telescope
I don't change just to suit your vision
'Cause I am bound by a fraying rope
Around my hands, tied around my hands
And you close your eyes when I say I'm breaking free
And put your hands over both your ears
Because you cannot stand to believe I'm not
The perfect girl you thought
Well what have I got to lose
And what if I'm a weeping willow
Laughing tears upon my pillow
What if I'm a socialite who wants to be alone
What if I'm a toothless leopard
What if I'm a sheepless shepherd
What if I'm an angel without wings to take me home
You don't know me
Never will, never will
I'm outside your picture frame
And the glass is breaking now
You can't see me
Never will, never will
If you're never gonna see
What if I'm a crowded desert
Too much pain with little pleasure
What if I'm the nicest place you never want to go
What if I don't know who I am
Will that keep us both from trying
To find out and when you have
Be sure to let me know
What if I'm a snowstorm burning
What if I'm a world unturning
What if I'm an ocean, far too shallow, much too deep
What if I'm the kindest demon
Something you may not believe in
What if I'm a siren singing gentlemen to sleep
Sleep...
Sleep...
lunes, 28 de marzo de 2011
Y para paliar el aburrimiento...
Bueno, al tajo:

Divertida, competitiva y plagada de acción, como no puede ser de otro modo en una serie de deportes. Y no es que sea un género que me apasione (de hecho me aburre), pero supongo que siempre hay excepciones a la regla y ésta es una de ellas. Francamente adictiva, sobretodo para todo el que le gusten las riñas de instituto.
NANA

Otro género que no me apasiona: el shojo. Sin embargo, en mi búsqueda de series cotidianas di con ella, y se puede decir que en efecto es cotidiana a más no poder: el encuentro entre las dos Nanas es la excusa para presenciar cómo evoluciona la relación entre ellas, ellas mismas y su entorno social de amistades y romances. De momento entretenida (y con una OST brutal), aunque no apasionante, ya veremos cómo evoluciona.

A primera vista es de estos shojos que me repelen a más no poder: dibujo ñoño, chicos guapos, pétalos de flores, pijos por doquier... sin embargo, darle una oportunidad es lo mejor que he podido hacer. No es para nada el clásico shojo de "niña tonta se enamora de pijo adinerado hiperperfecto y dulce"; ella es una guerrera cafre y él un cabeza de chorlito más idiota de lo que aparenta. Quitando capítulos sueltos ya la terminé y me dio pena hacerlo; pocas series consiguen ser tan divertidas, profundas y entrañables como ésta.
El anime no le hace demasiada justicia a mi parecer, pero me quedo con el opening (Futsuu No Nichiyoubi ni ~ Stepping Out), que recoge en pocos minutos el ambiente general de la serie con un aire sesentero muy genial. He aquí la versión larga:
martes, 1 de febrero de 2011
Paso. Jé.
Lo único que voy a hacer de provecho en mi primera entrada es explicar un poco el génesis de mi alias, para que no parezca demasiado vacío esto:
N's Cybership = amalgama de "porque sí" + "porque el inglés está de moda" + "porque no tenía ni zorra de qué poner".
Los que no... navegad conmigo.



