sábado, 1 de febrero de 2014

Diario de un solitario



31 de octubre: Hoy, una niña que corría bajo la lluvia se detuvo al pasar a mi lado. Su nariz se acható como un guisante aplastado por un pulgar cuando se pegó al cristal. Tenía una sonrisa dulce y sus ojos chispeaban curiosos. Al final, una de sus manitas se agitó para despedirme y yo la vi empequeñecerse de nuevo entre las explosiones de agua que causaban sus botas al chocar contra los charcos. Lamenté que se fuera.

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2 de noviembre: Una mujer de mediana edad estuvo torturando esta tarde a su teléfono móvil con su incesante parloteo. Mi apariencia debió resultarle fascinante, aunque no parecía querer acercarse demasiado. Yo sabía muy bien que se debatía entre la contemplación y el deber de hacer lo que ya tenía en mente antes de encontrarme; aunque sé que en el fondo no era a mí a quien veía.

3 de noviembre: Una pareja de hombres de ahí fuera ha estado enfrascada en una fascinante disertación sobre la venta de utensilios de cocina. Sus ademanes eran apasionados y la dialéctica subía de tono a medida que caminaban. Para ese tipo de hombres, el mundo es un buffet que está a su entera disposición si se apoquina el precio correspondiente; y aun así, tienen más importancia en él que yo.

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5 de noviembre: Parece que Yoana tiene problemas con la bombilla de la trastienda y ha comprado una lámpara de queroseno y combustible para poder cambiarla sin estar a oscuras. Una linterna le hubiera ido mejor, pero siempre ha sido un poco excéntrica y adora las antiguallas. Ese sitio me da un poco de miedo; a veces tengo que estar ahí más tiempo del que me haría ilusión, pero por suerte soy su favorito.

6 de noviembre: Quiero verlo como un regalo. En el fondo sé que no es más que una estrategia comercial para atraer clientes, pero la peluca nueva parece una palmera ígnea con esos rizos de color caoba brotando todos del mismo punto, así que debo ser agradecido. Me gusta verme reflejado en el escaparate con eso sobre mí. Me gusta tener identidad y olvidar durante un rato que no tengo rasgos faciales que puedan reflejar mi soledad.

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9 de noviembre: No sé por qué la escojo a ella si ella no me trató mal, lo último que quiero es asustarla; pero es que me vio, no como los otros. Supongo que pienso que se entusiasmará al ver las cosas que soy capaz de hacer, ya que me considero bastante creativo e incluso tengo sentido del humor. He oído a Yoana hablar de ella: es la hija de una amiga suya y vive en un bloque de pisos a dos calles de aquí, cerca de un parque al que se escapa a menudo para jugar a escondidas de su madre. Iré a verla en cuanto se haga de noche y pueda salir sin que sospechen. Me gustaría poder contar que he hecho una amiga.

10 de noviembre: Me equivoqué. Siempre me equivoco. ¿Y qué tendría que haber hecho, suplicar su amistad? Ver ese rostro dulce desencajarse por el horror y su cuerpecito agitarse cuando intentó huir de mí fue más de lo que pude soportar. Yo no tengo la culpa. No hice nada malo. Me defendí, eso es todo. Tengo que dejarlo aquí por hoy: amanece y la chica nueva que ha contratado Yoana acaba de llegar, oigo la llave. Espero que no compruebe la puerta trasera y que no me vea las manchas en las manos y en los talones, no debe sospechar que he salido. De todos modos, dudo que lo hiciera.

11 de noviembre: “Niña de ocho años hallada muerta en un parque del centro. Mendigo sospechoso del homicidio retenido en comisaría”. Necios, ni siquiera en eso me ven. Ya no me apetece contar nada. ¿Por qué seguir?, ¿por qué fingir que no soy capaz de sentir o padecer solo porque no estoy hecho de materia orgánica? Lo único que sé ahora mismo es que estoy harto de estar solo.

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13 de noviembre: Adiós.

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Encontrado maniquí de tienda de ropa calcinado en la acera

(...) La policía apunta que ha podido deberse a un acto de vandalismo juvenil, dado que el cristal del escaparate también ha sido encontrado hecho añicos. Al parecer, los autores hicieron uso de un mechero y de un bote de queroseno que la dueña, Yoana Sáez, guardaba en la trastienda con fines supuestamente legales sobre los que todavía está siendo interrogada. No hay indicios de robo que (...)".
El País a 14 de noviembre de 2014

Ilustración: http://no-existence87.deviantart.com/

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