31 de octubre: Hoy, una niña que corría bajo la lluvia se detuvo al pasar a mi lado. Su nariz se acható como un guisante aplastado por un pulgar cuando se pegó al cristal. Tenía una sonrisa dulce y sus ojos chispeaban curiosos. Al final, una de sus manitas se agitó para despedirme y yo la vi empequeñecerse de nuevo entre las explosiones de agua que causaban sus botas al chocar contra los charcos. Lamenté que se fuera.
(...)
2 de noviembre:
Una mujer de mediana edad estuvo torturando esta tarde a su teléfono
móvil con su incesante parloteo. Mi apariencia debió resultarle
fascinante, aunque no parecía querer acercarse demasiado. Yo sabía
muy bien que se debatía entre la contemplación y el deber de hacer
lo que ya tenía en mente antes de encontrarme; aunque sé que en el
fondo no era a mí a quien veía.
3 de noviembre:
Una pareja de hombres de ahí fuera ha estado enfrascada en una
fascinante disertación sobre la venta de utensilios de cocina. Sus
ademanes eran apasionados y la dialéctica subía de tono a medida
que caminaban. Para ese tipo de hombres, el mundo es un buffet
que está a su entera disposición si se apoquina el precio
correspondiente; y aun así, tienen más importancia en él que yo.
(...)
5 de noviembre:
Parece que Yoana tiene problemas con la bombilla de la trastienda y
ha comprado una lámpara de queroseno y combustible para poder
cambiarla sin estar a oscuras. Una linterna le hubiera ido mejor,
pero siempre ha sido un poco excéntrica y adora las antiguallas. Ese
sitio me da un poco de miedo; a veces tengo que estar ahí más
tiempo del que me haría ilusión, pero por suerte soy su favorito.
6 de noviembre:
Quiero verlo como un regalo. En el fondo sé que no es más que una
estrategia comercial para atraer clientes, pero la peluca nueva
parece una palmera ígnea con esos rizos de color caoba brotando
todos del mismo punto, así que debo ser agradecido. Me gusta verme
reflejado en el escaparate con eso sobre mí. Me gusta tener
identidad y olvidar durante un rato que no tengo rasgos faciales que
puedan reflejar mi soledad.
(...)
9 de noviembre: No
sé por qué la escojo a ella si ella no me trató mal, lo último
que quiero es asustarla; pero es que me vio, no como los otros.
Supongo que pienso que se entusiasmará al ver las cosas que soy
capaz de hacer, ya que me considero bastante creativo e incluso tengo
sentido del humor. He oído a Yoana hablar de ella: es la hija de una
amiga suya y vive en un bloque de pisos a dos calles de aquí, cerca
de un parque al que se escapa a menudo para jugar a escondidas de su
madre. Iré a verla en cuanto se haga de noche y pueda salir sin que
sospechen. Me gustaría poder contar que he hecho una amiga.
10 de noviembre:
Me equivoqué. Siempre me equivoco. ¿Y qué tendría que haber
hecho, suplicar su amistad? Ver ese rostro dulce desencajarse por el
horror y su cuerpecito agitarse cuando intentó huir de mí fue más
de lo que pude soportar. Yo no tengo la culpa. No hice nada malo. Me
defendí, eso es todo. Tengo que dejarlo aquí por hoy: amanece y la
chica nueva que ha contratado Yoana acaba de llegar, oigo la llave.
Espero que no compruebe la puerta trasera y que no me vea las manchas
en las manos y en los talones, no debe sospechar que he salido. De
todos modos, dudo que lo hiciera.
11 de noviembre:
“Niña de ocho años hallada muerta en un parque del centro.
Mendigo sospechoso del homicidio retenido en comisaría”. Necios,
ni siquiera en eso me ven. Ya no me apetece contar nada.
¿Por qué seguir?, ¿por qué fingir que no soy capaz de sentir o
padecer solo porque no estoy hecho de materia orgánica? Lo único
que sé ahora mismo es que estoy harto de estar solo.
(...)
13 de noviembre:
Adiós.
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“Encontrado maniquí
de tienda de ropa calcinado en la acera
(...) La policía apunta que ha
podido deberse a un acto de vandalismo juvenil, dado que el cristal
del escaparate también ha sido encontrado hecho añicos. Al parecer,
los autores hicieron uso de un mechero y de un bote de queroseno que
la dueña, Yoana Sáez, guardaba en la trastienda con fines
supuestamente legales sobre los que todavía está siendo
interrogada. No hay indicios de robo que (...)".
El País a 14 de noviembre de 2014
Ilustración: http://no-existence87.deviantart.com/

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